2 nov 2020
4to Cineforo virtual: "Mujeres alimentando la paz" - Sábado 7 de Noviembre
Feria: emprender en movimiento
28 sept 2020
Por la Paz - Dalejaran, colectivo de mujeres jaraneras
"Hoy, día internacional de la PAZ, @Dalejarana comparte esta creación colectiva para pedir que cese toda forma de violencia y guerra fratricida. Convocadas en esta oportunidad por el incumplimiento de los Acuerdos de Paz suscriptos entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC el 26 de septiembre de 2016, elevamos nuestros versos y nuestras jaranas para invitarte a hacer frente común a favor de la verdad, la justicia, la protección de los territorios y la defensa a ultranza de la vida.
"Mujeres alimentado la Paz" - 3era Muestra gastronómica gratuita
Para participar de la 3era Muestra gastronómica gratuita sólo necesitas :
14 sept 2020
I Jornadas Mujeres Alimentando la Paz - MECOPa Argentina
Primer encuentr, realizado en Agosto, del cine foro virtual realizado por MECoPa con apoyo de la UARIV. Buenos Aires, 2020.
17 ago 2020
Corto-documental: "Cocinando Memorias" y "Mujeres constructoras de Paz" - 22 Agosto
El sábado 22 de Agosto a las 17: 00 horas (Arg) daremos inicio a la serie de Cine foros virtuales: “Mujeres Alimentando la paz” con el lanzamiento del corto documental “Cocinando Memorias” de la realizadora Johana Arango Pérez, un viaje lleno de sabor, luchas y sueños en el exilio.
Cortos-documentales: Mujeres alimentando la Paz.
Las jornadas de cine foros virtuales "Mujeres alimentando la paz", es un proyecto impulsado desde el Colectivo MECoPa (Migrantes y Exiliadxs Colombianxs por la Paz) con mujeres víctimas del conflicto armado en Colombia. Cada encuentro ofrece una mezcla de sabores, historias y piezas documentales que nos convocan a compartir reflexiones y esperanzas por la paz en Colombia.
7 ago 2020
Para Ángela, Luisito y su familia (y los que te queremos)
“Cómo será este dolor que duele tanto, que me niego a taparlo con recuerdos, porque este dolor es también tu presencia”.
Agosto 07 de 2020
La primera vez que llegué a Urabá, en 1997, tú habías organizado un taller con mujeres viudas, era un taller psicosocial para expresar tantas vivencias que ahogaban el alma y compartir la confianza que hacer que se pueda hablar del miedo y del duelo, en un ejercicio de apoyo mutuo que nacía de estar juntas. Así se llamaba el grupo, Compartir. Me traje de allá la profundidad de una historia que apenas vislumbraba, pero que sentía. El trabajo psicosocial se convirtió luego en un hilo invisible que volvió a juntarnos varias veces, con el movimiento de mujeres, con los manuales de apoyo, con las comunidades afro. Antes de llegar a Urabá, las historias tan duras que había escuchado habían dibujado un paisaje pajizo. Conocerte y trabajar con las mujeres, lo volvió verde. Tenías ese poder, que nace de algo que es auténtico.
“Tal vez soy bruta”, decías muchas veces para disculparte por decir las cosas como son. No solo no se necesitan muchas palabras, sino que tú nos has enseñado en medio de los temas a discusión y las dificultades que se acumulan, la actitud de escucha y la mirada de donde está lo importante. Lo importante es la gente.
Viniste a Antofagasta hace un año a conocer esa parte de la Colombia negra, ese exilio que habita en las favelas, allá en lo alto, de ese desierto polvoriento. Allá cuesta subir por esas rampas de tierra que se deshace, en algunas de esas casas de palo compartimos con la gente de Buenaventura y de Tumaco un agua, un café y, sobre todo, confidencias de esas verdades de las que ni siquiera allá se puede hablar. Estabas en una tierra que era más tuya que chilena, porque estaba tu gente nuestra. De ese exilio volviste siempre recordando la importancia de ese otro olvido, y celebrando la vida. Era un 20 de julio, porque en esa favela, una de las asociaciones comunitarias había organizado una fiesta. O sea, música y algo de tomar, el resto lo pusiste tú, y yo me pegué a ese baile encendido. Tengo fotos que dan su testimonio, pero son esas memorias pegadas al cuerpo que nos acompañan toda la vida, las que lo certifican. Como esas heridas de las que quedan cicatrices, hay historias lindas que se quedan en el cuerpo.
Cómo será este dolor que duele tanto, que me niego a taparlo con recuerdos, porque este dolor es también tu presencia. Hay gente que trata de enseñar a los demás con una pedagogía que nace de una distancia. Aprendimos de ti a no tenerle miedo a la cercanía, porque de ese ser pueblo, de esa impotencia compartida, nace la resistencia. Apenas ayer, después de los saludos y abrazos, y de preguntarte como estabas, empezaste a hablarme de lo étnico en la comisión, de la importancia de que lo afro se vea en las regiones. Yo te decía, ya hablamos cuando te recuperes. Pero tenías prisa. Con esa tozudez campesina también yo te abrazo. Seguiremos esa lucha tuya, nuestra, solo si nos dejas esta cicatriz de vida, nada de despedida.
Por Carlos Martín Beristain
En memoria de Ángela Salazar
Las organizaciones de la sociedad civil y las personas parte de la Mesa por la Verdad dirigimos este comunizado a la opinión pública, con el fin de expresar nuestro dolor por el fallecimiento de Ángela Salazar, comisionada de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (comisión). Su compromiso inquebrantable por hacer visible la verdad del pueblo negro, afrocolombiano, raizal y palenquero, su liderazfo y su sonrisa y cariño no serán olvidados.En estos duros momentos, también queremos expresarles a los y las comisionados nuestro apoyo por el trabajo que están adelantando. La Comisión ha nacido con la misión de mostrar que otro camino social y político es posible en Colombia, uno que busque la paz social, la convivencia pacífica bajo principios democráticos y la no repetición de las violencias. Todas las personas y organizaciones de la Mesa por la Verdad estamos compromoteidos en contruibuir a la Comisión en todo lo posible para lograr dicha misión.El fallecimiento de Ángela Salazar es una gran pérdida para la Comisión, las víctimas, las comunidades agro y para toda Colombia. Este triste suceso nos llama a recoger su legado y esforzarnos aún más que antes por avanzar en el camino de la verdad, la paz y la no repetición.29 jul 2020
Excombatientes salen de Ituango hacia Mutatá, desplazados por la violencia
28 jul 2020
Caso Ayotzinapa tocó el corazón de la impunidad en México: Beristain
28 jun 2020
MeCoPa saluda a Taty Almeida en sus 90 años.
25 jun 2020
RECHAZO E INDIGNACIÓN
CAMPAÑA INTERNACIONAL: ¡MIGRAR ES UN DERECHO!
23 jun 2020
RETRANSMISIÓN: DOCUMENTAL: LA PAZ DIFUNTA
21 jun 2020
Mensaje día mundial del Refugiado
20 jun 2020
El exilio y la verdad buscan su lugar: distintas miradas sobre el refugio.
- Francisco Javier Galparsoro García, Presidente de La Comisión de Ayuda Al Refugiado en Euskadi - (CEAR - Euskadi).
- Jessica Jaramillo, Foro Internacional de Víctimas
- Mauricio Viloria, integrante de MECoPa, la REVICPAZ-LAC y la Red Global de Refugiados.
- Josep Herreros, Oficial de Protección en ACNUR/UNHCR México.
- Pilar Riaño – University of British Columbia - Vancouver - Canadá
- Isabel Altuve - Consejo Noruego para Refugiados – Ecuador
- Óscar Calderón - Servicio Jesuita de refugiados – Latinoamérica
- Hermana Leda Aparecida dos Reis - Directora Ejecutiva Misión Scalabriniana – Ecuador
- María del Rosario Vásquez - Colectiva de mujeres refugiadas, exiliadas y migradas – impulsora del espacio internodal de género de la Comisión de la Verdad en Europa.
- Naya Parra, defensora de derechos humanos e integrante del Foro Internacional de Víctimas capítulo retornados.
Francia Márquez, elegida presidenta del consejo nacional de Paz
MeCoPa SUSCRIBE
16 jun 2020
El Espectador: Estos son los líderes asesinados desde la firma del Acuerdo de Paz
LOS MUERTOS DE LA OTRA PANDEMIA
Estos son los líderes asesinados desde la firma del Acuerdo de Paz
Esta es la lista de 442 personas que lideraban procesos comunitarios o defendían los derechos humanos, que fueron asesinadas después del 24 de noviembre de 2016. La información, suministrada por Somos Defensores, está actualizada hasta marzo de 2020.
Marcelina Canacué, líder comunitaria de la Junta de Acción Comunal de Versalles, en Neiva (Huila), fue asesinada el 24 de noviembre de 2016 mientras caminaba con su nieta, de nueve años, por las calles de su vereda. Mario Castaño Bravo, que lideraba procesos de reclamación de tierras en Jiguamiandó y Curvaradó, fue acribillado a tiros en Belén de Bajirá (Chocó) el 26 de noviembre de 2017. Su hijo recibió 23 disparos. Mary Florelia Cana Meza, fundadora del cabildo nasa Nuevo Despertar en Dagua, Valle, fue sorprendida por sus asesinos el 24 de agosto de 2018 en El Tambo (Cauca). Dagoberto Álvarez, integrante de la Junta de Acción Comunal de la vereda Miraflores, fue asesinado el 1° de junio de 2019, a pocos metros de su casa en Playa de Belén, Norte de Santander; y a Gloria Isabel Ocampo, secretaria de la Junta de Acción Comunal de la aldea La Estrella y lideresa de sustitución de cultivos de uso ilícito, los sicarios que acabaron con su vida llegaron a la puerta de su casa, en Puerto Guzmán, Putumayo, el 7 de enero de 2020.
Aunque el panorama es desgarrador, en los territorios y entre quienes siguen ejerciendo labores de liderazgo a pesar de la amenaza inminente de las balas, la sensación general es que se trata de muertos que a muy pocos les importan y que su tragedia se ha convertido en solo una estadísticas más. Las cifras, pareciera, ya no sorprenden. “A la fecha ya llevamos alrededor de 34 asesinatos de comuneros indígenas en el norte del Cauca, solo este año. Pero eso no se nota mucho por el grado de aislamiento y porque además en este contexto del coronavirus se está tapando un poco el flagelo que están viviendo en las comunidades”, sostiene Eduin Mauricio Capaz Lectamo, coordinador del área de Derechos Humanos de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca.
La misma preocupación que llevó a que un grupo de columnistas de opinión, que también hacen parte del movimiento Defendamos la Paz, promovieran una campaña para volver a llamar la atención del Gobierno y la sociedad sobre el fenómeno. “Uno no puede que darse callado ante esta cosa tan espantosa que está pasando. Esto no puede volverse parte del paisaje, de la cotidianidad, de la rutina. No podemos dejar que la sociedad se acostumbre, y el Gobierno tiene que tomar cartas en el asunto porque es el único que puede actuar. Nosotros desde las columnas de opinión podemos solidarizarnos y denunciar, pero somos impotentes para detener las balas”, sostiene Gloria Arias Nieto, una de las promotoras de la campaña.
La iniciativa consiste en utilizar durante dos semanas los espacios de opinión de los más de treinta columnistas que se han sumado, para contar historias de líderes asesinados con la convicción de que se trata de una tragedia humana que hay que ver más allá de las cifras. “Tenemos la obligación moral de que la gente no se duerma, uno no se puede acostumbrar al dolor ni a la muerte y tenemos que visibilizar a las víctimas. Esto no es un tema de estadísticas, números y cifras. Esto es un tema de seres humanos y de familias que quedan rotas”, asegura.
Para Lourdes Castro, coordinadora del Programa Somos Defensores, visibilizar y seguir insistiendo en lo que significa para el país y las comunidades el asesinato de sus líderes es una tarea que cobra más relevancia en medio de la emergencia sanitaria por la pandemia del coronavirus, pues con el aislamiento y la cuarentena han quedado en una posición de mayor vulnerabilidad: “A los líderes los tienen ubicados, los criminales llegan ahora hasta sus casas. No hay respuestas del Estado, los casos siguen aumentando y acá el Gobierno está en modo pandemia, pero se está olvidando de que hay otros problemas muy graves, como este que no ha cesado y está invisibilizado”.
(Vea: Los homicidios contra líderes sociales ocultos por la peste del coronavirus)
Insiste en que el primer llamado debe ser para el Gobierno ante la necesidad de que haya un cambio en el enfoque con el que se ha abordado el problema. “El Gobierno tiene que pensar que esto es un problema de seguridad humana y de garantía de derechos, antes que un problema de orden público. Puede parecer muy filosófico, pero es una cuestión de desde qué orilla se aproximan al problema y eso da una connotación distinta, en donde la seguridad es vista de otra manera para garantizar derechos. Esa garantía no se da con militarización, se da con las posibilidades de ejercer sin que exista ningún tipo de presión”.
De ahí la importancia de que se mantengan los canales de diálogo y la mesa de interlocución entre las comunidades y el Gobierno para la creación de una política pública para hacerle frente al problema. “Las organizaciones sociales se levantaron de la mesa porque el Gobierno fijó la estrategia de que esto se resolviera con un Conpes, que es lo que está tramitando. No sabemos en este momento en qué estado está. Ese Conpes es una herramienta valiosa en términos de desarrollo, pero aquí tenemos que hablar es de cuál es la política de desmantelamiento de las organizaciones que están agrediendo a los líderes sociales. Esto es un asunto de política criminal y trasciende a un instrumento meramente económico, que requiere de poner en marcha herramientas que nos lleven a acabar con esas estructuras criminales”, agrega Castro.
El segundo llamado, y en la misma línea de la iniciativa de Defendamos la Paz, es para la sociedad con la premisa de que un Estado responde a las exigencias de sus ciudadanos y de que debe haber vigilancia frente a sus derechos y también control político y veeduría pública.
“Hay una clarísima relación entre el incumplimiento al Acuerdo de Paz con las Farc y el alboroto absurdo de la violencia. Si la sociedad no fuera tan pasiva, el Gobierno quizá no sería tan poco responsable en el manejo de lo pactado. Porque al asesinato de líderes sociales hay que sumarle, además, el de excombatientes. La guerrilla se desmovilizó y entregó las armas, cumplió. Hoy, sin embargo, ya van 199 excombatientes asesinados. El Estado no está siendo justo, porque no está cumpliendo”, asegura Gloria Arias al señalar que, en el fondo, el asesinato de líderes sociales no solo representa una afectación para las familias de la víctima, sino para las comunidades y su reconocimiento. “El líder es la única posibilidad que tienen las personas más abandonadas y marginadas para que sean escuchadas por el Gobierno, en los medios o en las ciudades capitales. Es a través de los líderes como llega esa voz y ese lamento. Cuando matan a un líder lo que matan es toda la voz de esa gente que está representada”.
Por eso la incertidumbre en los territorios. Se están quedando sin voces y las que resisten pareciera que no están siendo escuchadas, pues aunque han insistido, por ejemplo, en fortalecer los mecanismos de protección colectiva y echar mano de las herramientas del Acuerdo de Paz para atacar los fenómenos criminales, que son la base de la violencia en las regiones, los muertos siguen cayendo. “Hemos hecho énfasis en la implementación de algunas líneas del Acuerdo de Paz de manera concertada con las comunidades que tienen todas las propuestas que han hecho en varios escenarios, como en la minga o en mesas de concertación. Las comunidades sí han generado propuestas.El Gobierno tiene las herramientas, lo que les falta es decisión y voluntad política para apostarle a lo social”, concluye Eduin Mauricio Capaz.














